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Revista Memoria y Archivo | Año 2 - Número 4 - 2do Semestre 2026

 


     Se habla de un tiempo a esta parte, años, la cuestión de una memoria completa. Algunos distinguen entre Memoria e Historia, la una se perdería y la otra ofrecería mayor sustento por una simple obligación metódica ligada a su seriedad como disciplina científica. Lo cierto es que si la memoria no es completa, es selectiva, parcial. Esta memoria parcializada tiene relación también con la olvidada costumbre de ofrecer pasión y entrega a lo que se hace. En otras palabras, consagrar la vida en pos de ideales considerados como nobles e innegociables. Las generaciones que se van sucediendo entre lo digital y lo inteligente van perdiendo absoluta relación con lo inmediatamente pasado, haciéndose esta distancia cada vez más corta en la medición pero más lejana en la percepción especialmente de los jóvenes. Un suceso de hace tan sólo un siglo es para ellos lo que para los “viejos” era antes un milenio. Así se va desarrollando casi de manera imperceptible un auténtico sentido de tabla rasa, donde el mundo nace hoy, sin pasado, sin leyendas, sin héroes ni historias. Todo eso atrasa, nos cuentan, huele a viejo, y así disponen de una vida cotidiana cimentada en el hoy y el ahora. Los jóvenes que aún enarbolan banderas o recuerdos del pasado contradicen esa tabla rasa, sin embargo, momentos claves como Malvinas o revoluciones políticas, son vistas como muy distanciadas en el tiempo. La tendencia a esa tabla rasa está marcada y debe decirse, como en otro editorial lo precisábamos, que es un concepto utilizado para llevar a su más salvaje estadío al progresismo de todo pelaje y condición.
Es doloroso tener que sumar a esta tendencia la de aquellos que bien leídos y enterados, con bibliotecas sobre el lomo, colaboran a diseccionar, desmembrar y dinamitar los pocos cimientos que nos quedan en el camino de nuestra historia.  Afortunadamente y no para pocos caen en un escenario anacrónico que parecieran quedar fuera de toda historicidad. La tarea de nuestra revista seguirá los pasos certeros de la investigación, con sobriedad y con la alegría cristiana de conocer que el mañana prometido no podrá ser arrancado jamás de nuestra voluntad combatiente.   
H.M.C

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