
No venimos a descubrir nada nuevo si afirmamos que estamos en un cambio de época. Inútil especular sobre lo que podrá venir en los próximos tiempos. Sin embargo hay un diagnóstico claro: la degradación del ser humano y de toda actividad que no esté en la auténtica búsqueda de la verdad. Todavía seguimos sufriendo la anemia de una labor investigativa que se basa en temas y presupuestos ideológicos de una agenda perversa. Nuestra revista quiere ser otra cosa. Quiere a través de sus trabajos más o menos interesantes exhibir los frutos de aquellos que aún hoy se atreven a estudiar en el silencio y el anonimato, inclusive alejados de los buenos centros de divulgación que pudieran existir. El nombre elegido no es nuevo. Hace ya largos años lo maduramos como una combinación que debía ser salvada: la memoria del pasado y el registro material. Dos elementos que terminaron en efecto por dejarse de lado. A veces por la falsificación y otras por esa suerte de posición snobista donde pareciera que el mundo comienza hoy. Para enfoques muy difundidos no hay historia, magisterio, tradición ni religación alguna. Hasta desde altos jerarcas de milenarias instituciones hemos tenido que escuchar que todo comienza hoy, que lo pasado ha sido ruinoso, que no hay que buscar fundamentos sino que el presente nos invita a crear desde... la nada!!! Hombres vueltos dioses. Si no supiéramos algo de escatología y de la apostasía qué fácil sería aceptar palabras tan seductoras para el orgullo humano. Aquí traeremos la Memoria de lo silenciado, de lo olvidado. Y lo haremos en una tarea de búsqueda, de Archivo, siempre con la esperanza de que estos días se acorten por Su Segunda Venida. Mientras, corresponde orar y pelear el buen combate.
H.M.C
Comentarios
Publicar un comentario